La caída de Tenochtitlan, la victoria de la Cruz sobre los ídolos

Obra ‘La consagración de los templos paganos y la primera misa en México-Tenochtitlán’ de José Vivar y Valderrama. Museo Nacional de Historia. Instituto Nacional de Antropología e Historia, México.

13 de agosto de 1521, Cuauhtemoc es aprehendido por los conquistadores intentando escapar en una canoa, después de la intensa lucha casa por casa en los últimos días del histórico sitio de 75 días que relata José Vasconcelos en su Breve Historia de México. De la misma manera que la Toma de Granada y los casi 8 siglos de Reconquista servirían de precedente para la Conquista castellana de mesoamerica; la Conquista, la caída de Tenochtitlan y la evangelización durante y posterior a esta, servirían como precedente de un modelo de civilización, evangelización y su expansión por medio de la Espada y la Cruz, para la subordinación al Trono y el Altar, al orden natural político impreso por Dios en la España Católica, máxima representante y ejemplo de civilización cristiana.

Fue ese 13 de agosto de 1521, la victoria y el establecimiento de una civilización que, en estas latitudes, duraría tres siglos, que no es poco considerando lo efímero de muchas civilizaciones sin tener inclusive que aguantar el azote y las mentiras sistemáticas de la revolución que tuvo que aguantar España, pero hay que destacar que la sangre y espíritu de los nativos se uniría con la de los conquistadores en un solo cuerpo místico: el de la cristiandad, que no tendría tres siglos de duración si no que sería, a lo menos, milenaria.

El 13 de agosto de 1521 fue ese día donde el último baluarte militante del paganismo en nuestra tierra se aferraba a la supervivencia mientras perdía su pulso y daba natural paso cabalmente al cumplimiento y al hacer patente la conversión de los gentiles que ha caracterizado a la religión verdadera, fue ese día de fundación de nuestra pequeña patria, parte de otra patria mas extensa como lo es la Cristiandad española que a su vez era parte de la Cristiandad Mayor, en que, citando a Don Anacleto González Flores, intelectual cristero, <<se anudaron nuestra sangre y nuestro espíritu con la carne, con la sangre y con el espíritu de España, que desde el día en que se fundaron los pueblos hispanoamericanos, desde ese día quedaron para siempre anudados nuestros destinos, con los de España>>.

Y, citando de nuevo al mismo, <<en seguir la ruta abierta de la vocación de España, está el secreto de nuestra fuerza, de nuestras victorias y de nuestra prosperidad como pueblo y como raza>> (raza, en un sentido antiguo, como el día de la raza, y no germánico), es por ello, que el 13 de agosto tiene que ser un día de reflexión para todos nosotros, los bien entendidos del Tradicionalismo político y religioso católico, que guardamos, transmitimos y defendemos aquello que Vázquez de Mella consideraba como ese vínculo establecido por el derecho a la inmortalidad de los antepasados y el deber de respetarla de los descendientes, que a su vez tienen el derecho al respeto de sus sucesores. Al final, en el 13 de agosto de 1521 se hizo patente la espera del verdadero Dios y compatibilidad que tenían los pueblos paganos indígenas de mesoamerica con la fe verdadera, aún sin conocerla, cosa que conocemos como, por ejemplo, por los pensamientos de Nezahualcóyotl en el libro Nezahualcóyotl, vida y obra (J.L. Martínez, Fondo de Cultura Económica), en donde encontramos dos escritos muy significativos en los cuales el poeta habla de la necesidad de un Dios omnipresente y omnipotente aún no conocido, Dios que nosotros inferimos y sabemos, terminaron por conocer gracias a la empresa española, llenando el vacío en las almas de los pueblos indígenas y adhiriendolas a la cristiandad para siempre.

Es, por eso mismo, que el 13 de agosto de 1521 no es aquello que dice aquella placa del Instituto Nacional de Antropología e Historia; <<heroicamente defendido por cuauhtemoc, cayó tlatelolco en poder de Hernán Cortés, no fue triunfo ni derrota, fue el doloroso nacimiento del pueblo mestizo, que es el México de hoy>>, No, muy al contrario el 13 de agosto y todo el mes de agosto como verdadero mes patrio, en contraste de Septiembre que es el mes y sea el 15 o 27 de septiembre, los días de la destrucción material (mas no espiritual) de la verdadera patria y la declaración antropocentrica de los nuevos paganos masonicos de no servir (non serviam) a la Ciudad de Dios, el 13 de agosto es y debe ser, para los novohispanos, reconocido como el verdadero día del nacimiento de nuestra pequeña patria, un día que nos debe de llenar de piedad política y reflexión, y que debería, su festejo y conmemoración, refrendar y hacer patente nuestra defensa del desarrollo milenario de nuestra sociedad política y nuestras doctrinas, es el día donde debemos recordar realmente quienes somos y de donde venimos, es ese día, en el que hay que recordar aquello, que nos hace a nosotros, los tradicionalistas novohispanos, el último baluarte de la Cristiandad en estas tierras, y es ese día, el que nos debe hacer recordatorio y patente la amarga realidad de que si no pedimos la fe, esperanza y caridad en el rescate y supervivencia de lo que queda, ni hacemos nada para evitar su destrucción, no quedará para las siguientes generaciones más Tradición que transmitir y, que, en un descuido, podríamos ser nosotros, como fueron esos paganos, los que demos el último suspiro dejando predominar y consolidarse aun más libremente, aquel dominio de las tinieblas basado en la negación a Dios que se ha esmerado en destruirnos, la revolución.

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