Acerca de

El Círculo Tradicionalista Celedonio de Jarauta es un movimiento político, cuyo nombre: “Tradicionalista”, toma de la doctrina (valga la redundancia) del tradicionalismo contrarrevolucionario, el cuál se compone de 3 columnas o sustentos principales que vivifican la realidad política, social, natural de nuestro país y asimismo le da su propio “ethos” o identidad, a saber:

  1. Una Bandera dinástica: la legitimidad.
  2. Una continuidad histórica: Las Españas.
  3. Una doctrina jurídico-politica: el tradicionalismo.

Con el triunfo de las ideologías que han roto cada uno de estos tres sustentos, se afianzó la ruina de la nación mejicana, esto fue posible desde la instauración del liberalismo hace 200 años, se une además, la confusión de los que defendían la sana doctrina durante el siglo XIX encuadrándose más o menos con el mismo liberalismo en su vertiente conservadora; y una vez asimilado el proceso, se suma la destrucción casi total en el siglo XX y lo que llevamos del XXI de la reacción católica (bien entendida que lucha por el Reinado Social de Cristo, la Doctrina Social de la Iglesia y la Unidad Católica de la Christianitas minor). Es por eso, que quienes conformamos el Círculo Tradicionalista Celedonio de Jarauta, conscientes de esa pérdida de Unidad Política, destrucción social, disolución familiar; y bajo el yugo de la tiranía mundial ideológica (disfrazada de “libertad”, “tolerancia”, “derechos humanos”, etc,) reproducimos el eco de lucha (puesto que sólo podemos encontrar sus ecos inextinguibles que, con el acontecer de los hechos de hace doscientos años, no nos ha tocado ver esa usurpación legalista, implantación artificial del estado-nación moderno, o la desmembración del territorio, ni mucho menos la existencia de las sociedades civiles católicas) que, al formar parte de la naturaleza del ser humano, y perfeccionadas en elección libre del Fin último por participación de la Gracia es algo indestructible e imprescindible por recuperar, atendiendo siempre a las circunstancias actuales, pues no es la Tradición como mal entendía Ortega y Gasset: «los tradicionalistas no aman el pasado, porque lo quieren como presente y no como pasado», sino, lo que observa Miguel Ayuso:

“Los tradicionalistas no aman el pasado. Lo que quieren es que los elementos nucleares de lo que vivificó el pasado, puedan seguir haciéndolo en las circunstancias de hoy, en el presente. Ortega y Gasset es el paradigma del liberalismo conservador y por tanto era incapaz de comprender lo que era el verdadero tradicionalismo”.

Difícil empresa, imposible con las solas fuerzas del empeño humano, pero si es la causa de nuestro ethos hispánico y la de Dios mismo, es nuestra obligación llevarla a cabo, pidiendo el auxilio de la Gracia y sobre todo la intercesión de María Santísima de Guadalupe, quien desde hace 500 años nos acompaña en el Cerro del Tepeyac, no sólo para protegernos, sino para recordarnos que: ni Dios nos abandona, ni de nosotros es abandonar la lucha por la Santa Causa.
Los medios que usaremos siempre serán los medios permitidos procurando no caer en las tentaciones del “malmenorismo”, que como se ha visto en la historia han hecho más daño que los mismos liberales jacobinos y “puros”, ni tampoco en el maquiavelismo anticrisitiano, ruina de todo Orden Moral y Político. Ésta, nuestra consigna, no es sólo parte de nuestra iniciativa política y social, sino que la misma autoridad legítima, S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón es la que ha exortado:

“Yo no creo en España – y perdón por la expresión–; yo creo en el Imperio Español. Yo quiero una reconquista del Imperio Español. No sé cómo, pero tenemos que mantener el Imperio Español, esos virreinatos que ya no existen. Estoy totalmente a favor de una tentativa nuestra de volver a lo que fueron estos países que fueron nuestros y que constituían un imperio internacional muy español, como Dios manda.” (Discurso pronunciado el día de la Festividad de los Mártires de la Tradición del año 2019).

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