Rey

Ideario

La Monarquía es la más perfecta forma de gobierno, porque el que ejerce accidentalmente el poder no está libre: Ni de la ambición de la riqueza. Ni de la ambición de los honores. Ni de la ambición del mando. El Rey, por su nacimiento, está libre de todas estas ambiciones. Y su interés personal es el de su pueblo. La Monarquía supone continuidad, unidad de funciones, permanencia. Por eso los tradicionalistas somos monárquicos.
En España, la Tradición muestra que el origen de la prosperidad de la Patria radica en la monarquía tradicional, consustancial con la Patria, informada del espíritu católico, Legítima con legitimidad de origen y de ejercicio, Templada, Representativa que el rey reina y gobierna.
En la Monarquía Tradicional, el Rey, para serlo, jura guardar y hacer guardar los fueros de las regiones. Y es árbitro entre ellas y las corporaciones su poder es independiente en aquello que es de su autoridad pero no es absoluto, porque la Nación está constituida orgánicamente y necesita el concurso de las Cortes para resolver los asuntos de más interés, porque lo limitan las libertades de sus súbditos, los fueros regionales, los buenos usos y costumbres consagrados y así, no pueden imponer tributo ni alterar las leyes fundamentales, sin aprobación de las Cortes. Cuando el Rey ordena en contra, o con desconocimiento de la materia que ordena, se aplica la fórmula: se obedece, pero no se cumple. Los tradicionalistas no defendemos el “origen divino de los reyes”, sino el “origen divino del Derecho” que viene de Dios porque Dios es fuente de justicia manifestada: en el Derecho natural, y en el Derecho revelado. El Rey como Jefe del Estado, es la autoridad suprema de la Nación. El es quien encarna la soberanía. Siendo responsable de sus actos: Ante Dios, ante la Historia, ante las Cortes (indirectamente).
El Consejo del Reino ejerce, por delegación, las funciones del Poder se divide en departamentos o secretarías. La autoridad del Consejo, como la del Rey, se ve limitada por los fueros regionales y municipales, y sobre todo por la representación de las Corporaciones de Trabajo en las Cortes.
La Monarquía Tradicional, para estar libre de influencias extranjeras, y para ser genuinamente española, imagen viva de la Patria, es hereditaria. Y los tradicionalistas también inscribimos la palabra Rey en el Lema de Nuestra Bandera.

Philip-II-of-Spain-1527-1598

Tomado del “Ideario CTC 1939” Jaime del Burgo.